¡Acho, tío!
Transcribo una conversación escuchada al vuelo por la Ronda de Garay, de mi querida Murcia. Se trata de un chico joven, moreno, enfadado, gritando por el móvil:
"Acho, tío, acho, qué mal rollo, de ésta sí que no salgo, tío, acho, ya ves, es que son muchas, son muchas las que me pillan y mi padre se está empezando a cabrear de verdad, por los partes, joder, siempre los partes y las amonestaciones, ya ves, y es que, tío, acho, tío, me tienen manía los maestros, me la tienen, seguro, sólo están pendientes de mí y de nadie más y todo porque le doy al pringao de Alfonso, ya ves, es que no lo soporto, es que lo veo tan pequeño, con su cara de gilipollas, con la mochila ésa que lleva más grande que él y no me puedo controlar, acho, tío, es que lo está pidiendo a gritos, que le curren la cara, me preguntan que por qué le pego, que si me ha hecho algo, ¿qué me va a hacer, el muy muerto, si va por los pasillos sin meterse con nadie y ni siquiera va a mi clase? ¡Es que encima se calla, acho, el muy colgao, encima se calla y no lo dice! Y el otro día, con mi bicho nuevo, mi bicho, el móvil que me han traído los Reyes, que es la hostia, tío, de verdad, la hostia, graba vídeo, música, radio, y lleva los juegos de la videoconsola y los canales de la televisión digital; el otro día, te digo, con mi bicho, estaba yo en clase del aburrío ese de física, el viejo que cuando le rayamos el coche nos quería abrir un expediente, ¡un expediente me vas a abrir! Le dije yo, ¡a mí me vas a tocar las bolas tú y tus probetas ésas que llevas siempre, acho, que me rayas la cabeza tos los días con el rollo de mierda ése de la edad y la responsabilidad!, y estaba yo viendo la sexta en el móvil, que había un programa que mola un montón, el de los payos bakalas que van y bailan y los llaman las payas allí, a la tele, y quedan con ellas, acho, cómo me pone ese programa, quiero ir; anda que no iba yo a ir to makeao a la tele, con mis pantalones blancos de chándal que lo flipas y mis deportivas nuevas y to, pero es que no es fácil tener diecisiete años y haber suspendío el recreo desde que entré, es que mis padres me exigen mucho, acho, para dejarme hacer las cosas; pues eso, que estaba yo viendo el programa por el móvil con mi colega, el Machi, y va el gilipollas de física y me pilla y me dice que me pone un parte y que me vaya a la jefatura de estudios, ¡ya ves, acho!, ¡será empanao!, ¿qué estaba haciendo yo, di, qué? ¡Es que en el instituto no nos dejan hacer na!, ¡estamos allí to el día como en una cárcel! ¡Aaaaaacho! ¡Yo no molesto a nadie por echar unas risas con mis amigos! Y me echó, el imbécil, que se va a enterar, se va a enterar el imbécil de mierda en cuanto lo pille, me da igual lo que me hagan, porque yo soy un tío legal, si me dejas en paz, yo no me meto contigo, pero si me estás comiendo la moral, tengo que defenderme, ¡pringaos de mierda los profes!, están mu locos tos, tío, que viven mejor que quieren, siempre de vacaciones y siempre de baja con las depresiones y las excusas que ponen, dicen que pa no verme, ya ves, que me he hecho más famoso que la de Gran Hermano; pues eso, acho, tío, que iba yo por el pasillo y no había nadie, tan tranquilo, sin meterme con nadie, porque me la tienen jurada, desde que tiré la silla por la ventana el año pasado, que tampoco es para tanto, que es que se cabrean por na, joer, iba yo por el pasillo, acho, hacia el despacho, tan tranquilo, sin meterme con nadie, porque no quiero más problemas, que mis padre me lo ha dicho, que ninguna más, y me cruzo a solas con el muerto de Alfonso, y es que como me pone tan mal, como es que lo veo y no me puedo controlar, y ahora tengo ya mi móvil que graba vídeo y to, encendí la cámara y le di una colleja, se fue llorando, como siempre, si es que no sabe defenderse, si es que se lo van a comer un día, pero es que se pasa, se pasa mucho, con esa ropa de crío pequeño y el libro siempre en las manos, que hay recreos que no se come el bocadillo porque se atonta con los libros y se le olvida y se lo tenemos que quitar, ¡yo qué culpa tengo si tengo hambre! Y acho, pijo, qué risa, después del puro del jefe de estudios y de aguantar el sermón, que es el mismo de siempre, la misma comedura de oreja que llevan dando desde que entré en el insti, y del de mi padre por teléfono, voy y le paso el vídeo al Machi; y no se le ocurre otra cosa al muy cabrón, porque es que es mu cabrón y mu cachondo mi colega el Machi, que colgarlo en Internet, ¡qué bueno, joder!, ¡qué risa!, ¡la colleja mía para Alfonso!, ¡la vio tol mundo tío, tol mundo aquella tarde! Y me he hecho más famoso aún de lo que era, tío, ahora sí que sí, ahora sí que me miran todos los profesores y los alumnos, joder, porque yo soy un tío superlegal, yo no voy de chulito por la vida, sólo que no dejo que nadie me raye, tío, cada uno en su lugar; lo que pasa es que ahora los padres de Alfonso, que son igual de pringaos que él van y me denuncian, ¿te lo puedes creer, tío? Como lo oyes, van y me denuncian por acoso de ése, los muy maniáticos, y el jefe de estudios dice que me va a abrir un expediente, otro más, y que me expulsan, y que tengo juicio, por eso estoy cagao, tío, cagao, porque yo sé que no he hecho na, que nadie me puede hacer na, porque no es pa tanto, este año me controlo mucho más que el año pasao, pero es que, ¡joer!, si es que uno quiere reformarse y no lo dejan; estoy cagao, tío, lo peor son mis padres, dicen que ya están hartos y que esta vez me voy a enterar, dicen que ya no aguantan más: ¡no me recargan el móvil en un mes, ¡cagontó!"