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La Coctelera

ron con naranja

Tómate un ronsssssito con naranja, ¡lo mejor de la vida, caballero!

Categoría: el juglarcillo

29 Mayo 2007

COSAS QUE HACEN QUE LA VIDA MEREZCA LA PENA II: LA CHICHARRA, FIESTA DE MOTILLEJA




¡Ay, ay ay! ¿De verdad me ha escrito un comentario en el anterior post el maestro de la seguidilla, el verdialito más manchego a la izquierda del Júcar, el concejal menos recalificador del sur de España, el rondero cuyas coplas a las mujeres arroja desesperadas a sus pies y a los hombres nos eleva al… bar? ¡Siiiii! ¡Jesús Tejas, don Verdialote de la Manchuela me ha escrito! ¡¡¡Y yo con estos pelos!!! Querido amigo, comparto contigo hasta los nódulos, bien lo sabes, y pongo a disposición de la Ronda y Fiestas de nuestro pueblo de Motilleja y de los verdiales que hagan falta mi flauta, mis cuerdas vocales, mi hígado y mis genitales si es necesario. Este año iré con doña Pito Piturra Simarro a La Chicharra, ¿por qué?

Porque es una fiesta sincera, auténtica, del pueblo, sin ese idiota concepto romántico del pueblo-anónimo-genio-creativo, tan querido por los Coros y Danzas, Feria de Sevilla y Rocío de la Sección Femenina de la Falange y sus epígonos del Turismo Rural dominguero en coche grande, sino otro más moderno y verdadero: el pueblo somos personas con nombres y apellidos. El pueblo es quienes nos juntemos a hacer fiesta en el pueblo y punto.

Porque merece la pena tirarse tres días sólo cantando, bebiendo y comiendo hasta reventar como las chicharras, haciendo nuestra música, sin que nadie nos atragante metiéndonosla con un embudo radioformulero. Y luego, encima, terminamos la fiesta como todo maestro de ceremonias circenses debiera jalear: con una batalla de agua fresca sobre nuestros cuerpos e instrumentos (nunca bebida ese agua, por favor, qué asco), frenando un tractor con un laúd, arrancándonos hasta el último pedazo de garganta y dedos para cantar y tocar la otra rondeña.

Porque es bueno que los músicos populares nos reunamos de vez en cuando a cantarnos los unos a los otros sin pensar si somos lo suficientemente puristas, si sabemos más que el de al lado sobre el color de la madera de los cuernos de la dulzaina de nuestra puta madre, si el guitarro de siete cuerdas y media será o no lo suficientemente ortodoxo para esta comarca, si el violín suena murciano o malagueño, si habrá que cortar diez minutos antes la actuación para no cansar, que este público se cansa, hijo, es que esta música es cosa de viejos y claro, ya no vale, la mantengo yo, el técnico de cultura del ayuntamiento porque el alcalde ha dicho que no podemos perder los votos de los pensionistas, pero tú lo sabes, esto no tiene marcha, no sale por la tele, no place a las niñas pijas pseudocosmopolitas de salón, no gutta a nene, ajó, ajó.

Porque tocar con los Quiques, Davides, Raficas, Didos, Veros, Cristinas y demás animales de la fauna motillejana y ver cómo Jesús se abraza a la guitarra para que lo sujete porque ya se cae al suelo muerto de la orgía de alcohol y música que lleva en el cuerpo, cierra los ojos y exhala una seguidilla mientras sonríe es como tomarme un ron con naranja en el corazón y rozar el cielo.

Por eso, por todo eso y, fundamentalmente, porque ya está bien de felar por pecunia a las multinacionales que producen y vendes canciones como hamburguesas caducadas, a los concejales, diputados de cultura y técnicos de ayuntamientos catetos que si pueden te repelan del presupuesto hasta la empanadilla que te ibas a tomar después de montarles su fiesta y hacerles ganar un voto y a un público intoxicado de tanto chupar el pus podrido de los bisbales, reguetones, cansautores, celtiglandes, cutriroquerillos y pijijoperos (no afinan ni aunque se introduzcan un diapasón vía rectal, la madre que los trujo, qué desafinación llevan, por la Virgen de los Llanos), porque los juglares circenses de la música de raíz ya estamos hasta los mismos higadillos de tanta tontuna global y de soportar el hedor del aliento de la gente que se bebe los orines musicales que ha meado el último advenedizo que se ha dejado sodomizar por la discográfica, porque nos sale de los cojones del alma, nos vamos a La Chicharra, Lourdes y yo, con nuestras flautas bien afinadas para tocar hasta que no nos quede aire con los culpables de que nos hayamos conocido: la Ronda de Motilleja, y especialmente Rafa el Tarugo de Madrigueras, Quique el Cuerdas y Cebollas David, patrocinador de nuestro feliz encuentro. Y el que quiera que venga, pero que se atreva a decirle algo al Chuchi el sábado a las cinco de la mañana y verá.




Post del post: sigo de baja por nódulos y echo de menos a mis compis del instituto, especialmente a mi otro yo, Ángela, mi próximo yo, Arantxa, Pablo, Emilio y los de mis departamentos y la rueda; Taray tiene cada día más conciertos; Susi cumple años esta semana; el Tito Manuel Luna ha adelgazado; Jass ha sacado un deslumbrante disco que no os podéis perder y, sobre todo, Neli ha tenido una hija que como sea sólo la mitad de guapa que ella empezará a partir corazones en cuanto le quiten el biberón.

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27 Marzo 2007

LA TAZA DE POVES

¡Hela, hela aquí! ¡Mírala! Esta tetera la ha hecho, con sus manos, su arcilla, su horno, su barba y su cigarro negro en la boca el grandísimo Antonio Poves. Vete inmediatamente a conocer a este tío, so gilipollas, que te estás perdiendo toda una experiencia. Es un genio mágico que ha salido de una botella de vino y que convierte en arte todo lo que sale de sus manos. Antonio Poves es un Artista y no un “chupiguaysuperegodebellasartes” de esos que llevan un cartel luminoso en los cuernos para que lo grite por los espacios alternativos de analfabetos en los que se mueven (¿qué pijo es alternativo en arte o no lo es hoy en día? ¿No será sólo una excusa para hacer pasable la cagalera hedionda del último capullo que se fumó un porro en mal estado y vio a Jesucristo haciendo un estriptís).

Antonio Poves es un artista porque ni siquiera él lo sabe y además no puede evitar serlo; porque, sin darse cuenta, cada cosa que hace destila capacidad estética, cuando se enciende un cigarro, cuando se atusa la luenga barba (se le ha comparado con todos los barbudos que en el mundo han sido ya, no lo intentéis: Valle-Inclán, Jesús Lizano, Papá Noél, el doctor Jiménez del Oso…), cuando se inyecta en vena los depósitos de la Estrella de Levante en nuestro tórrido abril, cuando con un leve golpe de uñas hace sonar la copa que en Ítaca religiosamente toma cada viernes en el aperitivo, cuando habla de cocina y comidas… Porque el tío sabe comer y beber. Y te cuenta sus viajes gastronómicos con su maravillosa mujer: a Zamora, donde consiguió que le regalaran el mejor vino en un sitio que ni a su hermano, que vive allí, caso le hacían; el de Ronda; o las comidas familiares con los otros hermanos o con su amigo Pina (ya habrá momento para contaros lo de asaltar la Alhambra de noche o suicidiarse a base de pastelitos y belmontes). Y tú, mientras tanto, te mueres de envidia por no saber tanto, por no haber vivido tanto, por no haberlo conocido antes para haber aprendido antes todo lo que tiene que enseñar y por no saber que era en la Placica donde ponen esa hueva o la mojama que buscabas hace tiempo, que si vas a Mora de Rubielos tienes que traer jamón, que el foie no hay que hacerlo con aceite sino dejarlo que suelte su propio líquido, que los antiguos meleros bajaban a Murcia desde la Alcarria para traernos queso y miel y que cada vez que vayamos allí debemos imitarlos. Él sí lo sabía, cagüensuscastas.

Pero la comida y la bebida, no son un fin (gracias, padre Mediterráneo por habernos educado) sino el arte mayor de disfrutar cuando habla con los amigos, que Poves practica con ahínco. Cuando dialoga, lo hace con la voz y con las manos vestidas de una parsimonia y un saber estar de señor castellano que ha venido a repoblar Murcia que da gloria verlo y así crea una atmósfera mágica a su alrededor con efluvios de todo lo que ha vivido. Antonio habla y habla con un discurso siempre bien hilado, progresando con cada argumento, escuchando a sus interlocutores con atención, masticando lentamente cada frase nueva. Siempre ha sido un niño bueno e inteligente, aún hoy en día, con su edad indeterminada entre los diez y los ochenta años –mes arriba o mes abajo-, lo parece.

Y se dedica a una profesión hermosa y digna, a trabajar con sus manos de alquimista medieval la tierra porque es ceramista artesano y ademásle gustan los métodos tradicionales sin rechazar lo moderno, pero jamás hará nada en serie. Tiene el horno cerca de Churra, en los límites de la ciudad, casi en la huerta. Cuando entres, verás el taller del protagonista de La Caverna: los platos, ceniceros, tazas y demás objetos aparecen ordenados unos secándose, otros recién acabados, a medio pintar o esmaltar, otros ya terminados. Hay olor a nuevo por lo que va saliendo del horno y a antiguo, por ser el oficio hermano del de las putas por su vejez. También hay colores y matices, texturas, brillos, claroscuros, líneas y manchas. Es la frontera entre la artesanía y el arte, entre la belleza y la utilidad y, ante todo, es la singularidad, pues cada objeto es siempre ligeramente diferente a sus hermanos. De sus manos han salido muchas cosas de Ítaca. Yo tengo de él la vajilla, las teteras, una lámpara de mesa y un hermoso azulejo blanco y azul enhebrado en varios cilindros que es la envidia de cualquier persona con un mínimo de gusto y sensibilidad. Una de mis tazas estuvo secuestrada durante un tiempo por una serpiente venenosa gigantesca, pero por fin la he rescatado y aquí está, preparada para sacarle a Lourdes el mejor té de la huerta de Murcia (¿quién es Lourdes…? Ya te la presentaré, no me seas cotilla) ¿Y sigues perdiendo el tiempo leyendo esto después de todo lo que te dicho y de ver la foto? Anda y vete, so tonto, y cómprale inmediatamente algo antes de que se vaya a un viñedo castellano y la tierra lo succione para siempre: la naturaleza siempre reclama lo que es suyo.

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7 Marzo 2007

QUIÉN PILLARA...

…Una buena maestra de música, divertida, marchosa, que beba más que yo y le gusten más las cuadrillas que a mí (si puede ser violinista o violonchelista, mejor, por aquello del morbo visual de los hombres).

…Hacerle un corte de mangas a Yecla y que me dieran traslado a algún instituto de Murcia, a ser posible tranquilo, sin alumnos problemáticos, con aire acondicionado, jacuzzi y barra libre en la cantina.

…Una entrada para el Concierto de Año Nuevo en Viena, de pareja de Rosa Aguilar (esa mujer me encanta, lo siento, chicas antes o después os tenía que desilusionar).

…Un apartamento en Barbate en el mes de agosto, pagado por la Consejería de Educación, claro está, con cargo al presupuesto general, en la partida de “Agradar y desestresar a los tíos que se levantan todos los días a las seis de la mañana y se llevan doscientos kilómetros al cuerpo para trabajar para nosotros”.

…Un contrato con una discográfica para una gira mundial con Radio Tarifa (y que yo sea el flautista de Radio Tarifa, por supuesto). Tres de los bolos en La Habana, qué menos.

…Un polvo hermoso y sincero después de cada concierto con una dama mayor que yo, morena, golfa y valiente.

…Un ático en la plaza de Santa Eulalia para toda la vida, con sus geranios, su marihuana y su terracita soleada todo el año.

…Una cena con Pasión Vega, con posterior concierto sólo para mí (yo toco y ella canta, no hay problema en acompañarla) y lo que ella desee para su cuerpo del mío después.

…Un primer premio de mi caballo en la Carrera de los Caballos del Vino.

…Un carmen en el Albaycín, concretamente en el Mirador de San Nicolás, si es posible adosado al de la familia Morente, que dicen que son buenos vecinos.

…Un puesto de guitarrista en la Chirigota de Juan Carlos Aragón, de Cai.

…Una vacante de un añito en Roma, en la embajada española, de profesor de lo que sea para quien sea.

…Ser nombrado sucesor de Rocco Sifredi en los ambientes porno tras desarrollar una brillante carrera.

...Un gobierno de I.U. con Etnomurcia en la región los mismos años que Valcárcel, contados a partir de mañana con Manuel Luna de Presidente y nosotros de consejeros. Lo íbamos a poner todo patas arriba sólo un poquitín.

…Un poema de Miguel Galindo para que yo le ponga música (leed a Miguel Galindo, no me seáis ignorantes, joder, Miguel Galindo el poeta de Las alas en su sitio).

…Mil y un sábados que no se acaben con Susi, Domin, Guada, Ramón, Gerardo, Sole, Roberto y los demás en Ítaca. Y de camareros para ponernos copas y darnos conversación Javier Ruibal, Javier Krahe, Kiko Veneno y Janis Joplin.

…Una cena de pizzas cuatro quesos y Lambrusco en un banco en la calle, en Murcia, viendo el eclipse de luna del año dos mil siete con Ainoa (¡glubs! Eso ya lo he hecho).

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28 Febrero 2007

Improvisación mañanera

Mientras preparamos otros post (la gripe, la mudanza de Yecla a Murcia y la explosiva primavera murciana que anula todo sentido impiden al juglarcillo acabar “La taza de Poves” y “Cosas que hacen que la vida merezca la pena II”), por petición popular y en homenaje a mis compañeros del Departamento de Lengua y Literatura española del I.E.S. Castillo-Puche os suelto estos dos poemas de un predilecto mío, don Luis Alberto de Cuenca (post del post: gracias, Maricarmen, por dejarme el libro).

De "El bosque y otros
poemas" 1997:

1.
Bebétela

Dile cosas bonitas a tu novia:

«Tienes un cuerpo de reloj de arena

y un alma de película de Hawks.»

Díselo muy bajito, con tus labios

pegados a su oreja, sin que nadie

pueda escuchar lo que le estás diciendo

(a saber, que sus piernas son cohetes

dirigidos al centro de la tierra,

o que sus senos son la madriguera

de un cangrejo de mar, o que su espalda

es plata viva) . Y cuando se lo crea

y comience a licuarse entre tus brazos,

no dudes ni un segundo:

bébetela.

2. El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías,

cuando metes la pata, cuando mientes,

cuando te vas de compras con tu madre

y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas más cuando es mi cumpleaños

y me cubres de besos y de tartas,

o cuando eres feliz y se te nota,

o cuando eres genial con una frase

que lo resume todo, o cuando ríes

(tu risa es una ducha en el infierno),

o cuando me perdonas un olvido.

Pero aún me gustas más, tanto que casi

no puedo resistir lo que me gustas,

cuando, llena de vida, te despiertas

y lo primero que haces es decirme:

«Tengo un hambre feroz esta mañana.

Voy a empezar contigo el desayuno».

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1 Febrero 2007

Un monstruo de dos cabezas

¡Lectores de Ron con Naranja! A cuantos la presente vieren y entedieren, sabed que en el día de hoy, primero de febrero de dos mil siete sucede lo siguiente:

1º.-Llevo dos semanas de baja por afonía: tengo un micronódulo en la cuerda vocal derecha y me han prohibido cantar y gritar. No sé qué haré, por tanto, con mi trabajo y con los conciertos que tengo apalabrados para febrero y marzo.
2º.-Tengo dos, no uno ni tres, móviles nuevos supermolonguis guayfashion de la muerte mortal que reproducen canciones y hacen fotos y vídeos y si lo pido con cariño hasta me cocinan un caldero del Mar Menor y después me traen una garrafa de orujo blanco de Nerpio (léase con voz de Homer Simpson: “¡Mmm, orujo de Neeeeeerpio, mmm, me gustaaaaaa!”).
3º.-La impresionante nevada que cayó en mi pueblo este fin de semana nos dejó incomunicados y no pudimos celebrar la Fiesta de las Cuadrillas, lo cual deja el mundo sin orden hasta el año próximo. Esto nos ayudó, menos mal, a recordar el sabor de las migas con al-tajás regadas de vino de la Ulea de Moratalla en casa, que casi se nos había olvidado ya.
4º.-Una señora mayor y borracha intentó violarme delante de su novio el domingo pasado (pero de meterme mano, en el mismo bajo vientre y en el culo, oiga, como se debe hacer).Tras sobarme hasta los higadillos me agarró del brazo y tiraba de mí hacia la puerta con muy hermosas intenciones, susurrándome al oído: “Eftaf mu guabo, eref mu bonico, te foy a comer fifo, tienef culo de maracatón”. Eso me encantó, me subió la autoestima y me bajó la líbido. No me fui con ella, evidentemente, pero me agradó, sobretodo porque cuando tenía quince años siempre intentaba enrollarme con las chicas más beodas y degeneradas del pueblo –qué le vamos a hacer, me atraen especialmente- y me hacían el mismo caso que los murcianos a las señales de las rotondas. En el concierto de Alhama me sucedió lo mismo con una jipilonga que iba puesta hasta las rastas guarras de todo tipo de polvitos blancos. Así que me he quitado una espinita de esas que no dejan crecer el orgullo, ¡olé!, que vengan muchas así, que alguna se llevará el gato al agua.
5º.-Momin el Bicicletas está griposo gangoso perdido, tirado en su sofá viendo Cándida, de los Fesser. Aún así continúa el curso de cultura árabe y me deja leer sus apuntes cuando nadie nos ve.
6º.-Sux está trabajando en la tienda de Mustafá durante unos días hasta que éste vuelva de Marruecos, con lo cual la cosa puede alargarse años y, tras haberse leído El Vuelo de las Termitas se aburre mucho y escribe como una posesa cosas con mucho sentido que no os podéis perder.
7º.-Tengo una almohada nueva de la tienda de Toñi, pues los cojines cutres del Carrefour que no sé quién coño me hizo comprar me estaban dejando las cervicales hechas un rosario dominico.
9º.-Ainoa ha venido a vernos y he podido corroborar que está aún más guapa de lo que ella misma sabe y que es tan lista y graciosa que un día, allá por el verano, va a acabar gustándome del todo (mal rollo: tiene novio y vive en Barcelona). Ya contaré su vida cuando obtenga su permiso: esta chica es un anecdotario con piernas.
10º.-Tengo tres viajes dentro de muy poco: a Cádiz en el carnaval (mensaje encriptado por si alguien lo entiende, léase con la sonrisa socarrona de un duende envenenado: je, je, je, ¿qué te creías, que ibas a poder robarme eso también…?); a Tarragona con los gigantes y cabezudos la segunda semana de marzo; a Zaragoza a visitar a la más artista, hermosa, preciosa, guapa, inteligente, espiritual y misteriosa flautista del mundo flautil, Elvira, a primeros de abril.
11º.-Este domingo me comeré un arroz con pava en casa de David Moya y la Juana que no se lo salta un chino atao, eso está escrito en mi carta astral y no puedo luchar contra el destino, soy sólo un hombre.

Por todo lo anterior, aunque no tenga ninguna relación lógica de causa-efecto más que aquella que se deriva de mi santa voluntad, proclamo:

A PARTIR DE HOY, RON CON NARANJA SE DIVIDE EN DOS SECCIONES.

Todo lo que escriba Susi, esa opositora roteña que está ya cada vez más cerca de sentir el Romerijo en sus labios, se incluirá en De Sux Mundi. Mis paridas y diarreas mentales estarán en El Juglarcillo. Ale, ahí queda dicho, ratificado y analizado sintácticamente para quien lo necesite.

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23 Enero 2007

¡Acho, tío!

Transcribo una conversación escuchada al vuelo por la Ronda de Garay, de mi querida Murcia. Se trata de un chico joven, moreno, enfadado, gritando por el móvil:

"Acho, tío, acho, qué mal rollo, de ésta sí que no salgo, tío, acho, ya ves, es que son muchas, son muchas las que me pillan y mi padre se está empezando a cabrear de verdad, por los partes, joder, siempre los partes y las amonestaciones, ya ves, y es que, tío, acho, tío, me tienen manía los maestros, me la tienen, seguro, sólo están pendientes de mí y de nadie más y todo porque le doy al pringao de Alfonso, ya ves, es que no lo soporto, es que lo veo tan pequeño, con su cara de gilipollas, con la mochila ésa que lleva más grande que él y no me puedo controlar, acho, tío, es que lo está pidiendo a gritos, que le curren la cara, me preguntan que por qué le pego, que si me ha hecho algo, ¿qué me va a hacer, el muy muerto, si va por los pasillos sin meterse con nadie y ni siquiera va a mi clase? ¡Es que encima se calla, acho, el muy colgao, encima se calla y no lo dice! Y el otro día, con mi bicho nuevo, mi bicho, el móvil que me han traído los Reyes, que es la hostia, tío, de verdad, la hostia, graba vídeo, música, radio, y lleva los juegos de la videoconsola y los canales de la televisión digital; el otro día, te digo, con mi bicho, estaba yo en clase del aburrío ese de física, el viejo que cuando le rayamos el coche nos quería abrir un expediente, ¡un expediente me vas a abrir! Le dije yo, ¡a mí me vas a tocar las bolas tú y tus probetas ésas que llevas siempre, acho, que me rayas la cabeza tos los días con el rollo de mierda ése de la edad y la responsabilidad!, y estaba yo viendo la sexta en el móvil, que había un programa que mola un montón, el de los payos bakalas que van y bailan y los llaman las payas allí, a la tele, y quedan con ellas, acho, cómo me pone ese programa, quiero ir; anda que no iba yo a ir to makeao a la tele, con mis pantalones blancos de chándal que lo flipas y mis deportivas nuevas y to, pero es que no es fácil tener diecisiete años y haber suspendío el recreo desde que entré, es que mis padres me exigen mucho, acho, para dejarme hacer las cosas; pues eso, que estaba yo viendo el programa por el móvil con mi colega, el Machi, y va el gilipollas de física y me pilla y me dice que me pone un parte y que me vaya a la jefatura de estudios, ¡ya ves, acho!, ¡será empanao!, ¿qué estaba haciendo yo, di, qué? ¡Es que en el instituto no nos dejan hacer na!, ¡estamos allí to el día como en una cárcel! ¡Aaaaaacho! ¡Yo no molesto a nadie por echar unas risas con mis amigos! Y me echó, el imbécil, que se va a enterar, se va a enterar el imbécil de mierda en cuanto lo pille, me da igual lo que me hagan, porque yo soy un tío legal, si me dejas en paz, yo no me meto contigo, pero si me estás comiendo la moral, tengo que defenderme, ¡pringaos de mierda los profes!, están mu locos tos, tío, que viven mejor que quieren, siempre de vacaciones y siempre de baja con las depresiones y las excusas que ponen, dicen que pa no verme, ya ves, que me he hecho más famoso que la de Gran Hermano; pues eso, acho, tío, que iba yo por el pasillo y no había nadie, tan tranquilo, sin meterme con nadie, porque me la tienen jurada, desde que tiré la silla por la ventana el año pasado, que tampoco es para tanto, que es que se cabrean por na, joer, iba yo por el pasillo, acho, hacia el despacho, tan tranquilo, sin meterme con nadie, porque no quiero más problemas, que mis padre me lo ha dicho, que ninguna más, y me cruzo a solas con el muerto de Alfonso, y es que como me pone tan mal, como es que lo veo y no me puedo controlar, y ahora tengo ya mi móvil que graba vídeo y to, encendí la cámara y le di una colleja, se fue llorando, como siempre, si es que no sabe defenderse, si es que se lo van a comer un día, pero es que se pasa, se pasa mucho, con esa ropa de crío pequeño y el libro siempre en las manos, que hay recreos que no se come el bocadillo porque se atonta con los libros y se le olvida y se lo tenemos que quitar, ¡yo qué culpa tengo si tengo hambre! Y acho, pijo, qué risa, después del puro del jefe de estudios y de aguantar el sermón, que es el mismo de siempre, la misma comedura de oreja que llevan dando desde que entré en el insti, y del de mi padre por teléfono, voy y le paso el vídeo al Machi; y no se le ocurre otra cosa al muy cabrón, porque es que es mu cabrón y mu cachondo mi colega el Machi, que colgarlo en Internet, ¡qué bueno, joder!, ¡qué risa!, ¡la colleja mía para Alfonso!, ¡la vio tol mundo tío, tol mundo aquella tarde! Y me he hecho más famoso aún de lo que era, tío, ahora sí que sí, ahora sí que me miran todos los profesores y los alumnos, joder, porque yo soy un tío superlegal, yo no voy de chulito por la vida, sólo que no dejo que nadie me raye, tío, cada uno en su lugar; lo que pasa es que ahora los padres de Alfonso, que son igual de pringaos que él van y me denuncian, ¿te lo puedes creer, tío? Como lo oyes, van y me denuncian por acoso de ése, los muy maniáticos, y el jefe de estudios dice que me va a abrir un expediente, otro más, y que me expulsan, y que tengo juicio, por eso estoy cagao, tío, cagao, porque yo sé que no he hecho na, que nadie me puede hacer na, porque no es pa tanto, este año me controlo mucho más que el año pasao, pero es que, ¡joer!, si es que uno quiere reformarse y no lo dejan; estoy cagao, tío, lo peor son mis padres, dicen que ya están hartos y que esta vez me voy a enterar, dicen que ya no aguantan más: ¡no me recargan el móvil en un mes, ¡cagontó!"

Tags: acho, tio, pijo

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15 Enero 2007

El conejo de la Conchi

Domingo es pequeño, peludo, suave, pero no está blando ni parece hecho todo de algodón sino que está en los puros huesecicos porque, aunque come mucho, toda su energía se le va en aguantarnos a los demás. Domingo pasea alegremente su boina estilo Ché Guevara con la chapa de la república, su pelo largo recién recortado y su perilla quevedesca por Ítaca sirviendo infusiones, cafés, mojitos y ron con naranja a Alfonso Linux, Roberto, Juli, Antonio Poves... Se entrega a su trabajo con denodado ahínco, incluso a costa de discutir con sus jefes lo que no le parece bien. Tanto es así que ha llegado a formar parte del Bar como una coctelera más y es que a todo el mundo lo atiende con una sonrisa, para cualquier cliente reserva siempre un pequeño diálogo o un chiste personalizado. Es una persona sincera, que no se esconde nunca de nada, por eso la gente lo quiere, no guarda secretos inconfesables y cuento yo de él aquí para el mundo lo que se me ocurra sin ningún miedo.

Una vez al mes, Domingo nos invita a comer una gigantesca mariscada cocinada por él para nosotros, “mis muchachos”, como le gusta nombrarnos. Cuando llegamos a su casa, nunca sabemos cuándo ni cómo saldremos. Como fuera en otro tiempo vendedor de libros ambulante, su piso tiene prodigiosos ejemplares de cualquier cosa en los rincones más recónditos. Hay libros en el pasillo, en el salón, en las habitaciones, en el trastero, en el váter y por el suelo formando desordenados montones. Hay libros de todos los colores, olores y tiempos, y de múltiples ediciones desde principios del siglo XX hasta alguno publicado hace un mes, de cualquier tema, desde atlas viejos hasta recetas de cocina, novelas de muchos países, tebeos, poesía; unos, repetidos de distintas ediciones y otros, ejemplares únicos: ¡rediós, el paraíso de cualquier filólogo! También amontona siguiendo un orden mágico que sólo él conoce los cuadros, las fotos, las botellas vacías de caprichosas formas y colorines, las guitarras, los discos, mantas y ropa de los años bárbaros y apuntes de lo que escribe o de lo que subraya. Cuando llegamos a su piso, biblioteca laberíntica de un monasterio medieval y al mismo tiempo el tugurio más urbanísimo del centro de Murcia, él está sentado como un buda meditante en un colchón que tiene en su comedor, entre dos torres nuevas de libros y apuntes sobre el mundo árabe, limpiando mejillones y calamares. Parece el retablo de una iglesia románica: Domingo en el centro con sus cuchillos y sus mariscos es un cristo negro hierático de aspecto sospechosamente magrebí y los libros son las dos columnas que lo flanquean. Tarda lo que tiene que tardar en realizar cada fase y es un placer verlo cortar, raspar y recoger con esa infinita paciencia que aplica a todos los aspectos de su vida mientras habla de su curso de mundo islámico que está haciendo a través de Internet, el muy moruno.

La comida se va haciendo. Apartamos los libros amontonados en las sillas y la mesa, fumamos, bebemos cerveza y engullimos como salvajes esas gambas al ajillo que sólo él sabe cómo demonios le pueden salir tan buenas. Y seguimos hablando de su último viaje a Marruecos con Mustafá y Susi o de las excavaciones cuando aún estaba haciendo la carrera de historia; y comemos hasta quedarnos sin garganta y sin estómago; y las palabras de nicotina, el olor de la fritura y el calor de sus libros se nos pegan a la ropa y al corazón porque todos compartimos ese aire familiar y hogareño que sólo Domingo puede desprender.

Yo tengo mucho que agradecerle. Pero entre todo lo que podría enumerar, quiero ahora darle albricias por compartir conmigo el aroma de la acumulación explosiva de libros de su casa: sólo unos pocos disfrutamos el placer de ese olor que desprende un libro que tenga ya una edad y soy demasiado torpón para describirlo, porque es una mezcla oleosa de humedad, papel, hojas, manos sucias, respiraciones… y una evocación de la gente que ya lo ha tenido entre sus manos junto con los jirones de vida que se han ido dejando en él (¡huy, qué tópico me ha quedado esto, pero es que es verdad!). También querría agradecerle sus cafés asiáticos, su infinita paciencia con mi historia, su ron con naranja y el tener la novia que tiene (ya hablaremos de ella, uno de los seres más maravillosos que sobre la tierra estudian oposiciones y la mejor colaboradora de este blog). Aunque lo mejor de Domin “el Bicicletas” no es nada de lo que he dicho hasta ahora. Lo que más me gusta de él (y no se lo contéis a nadie) es el conejo al ajillo que hace su madre, La Conchi.

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12 Enero 2007

Parábola docente

Mi querida María Elena, la cuadrillera más singular y más maciza este lado del Carrascalejo –le debo un ron con naranja-, me envía un correo con este texto al que añado algo de mi cosecha. Os lo dedico a todos los trabajadores de la enseñanza de la Región de Murcia:

“En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña y, sentándose en una gran piedra, dejó que sus discípulos y seguidores se acercaran. Tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
-Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
-Bienaventurados los ...
Entonces Pedro le interrumpió y gritó:-¿Esto hay que aprendérselo de memoria?
-Y luego Andrés: -¿Quieres que lo copiemos?
-Y Santiago: ¿Hay que examinarse de esto?
-Y Felipe dijo: No tengo papiro.
-Y Bartolomé: ¿Te lo tenemos que entregar?
-Y Juan: ¿Puedo ir al servicio?
-Y Judas: ¿Y esto para qué sirve?
-Y Marta y María: ¡Pues qué fuerte! ¡Acho, tío!
-Y Tomás: Te voy a denunciar por esto.
Entonces, uno de los fariseos presentes, que nunca había enseñado, le pidió a Jesús la Programación. Ante el desconcierto del Maestro, le inquirió: ¿Cuál es tu nivel de competencia curricular en tu área o materia? ¿Cómo atiendes a la diversidad? ¿Cómo has diseñado la atención diferenciada a la motivación de palestinos y gentiles? ¿Qué significatividad constructivoidal tiene el material de aprendizaje que usas? ¿Por qué no aprendes a aprender enseñar a enseñar la enseñanza enseñada? ¿Dónde están los informes de cada uno de los cinco mil a los que diste de comer los panes y los peces el año pasado? ¿La resurrección que anuncias está recogida como procedimiento de evaluación o como criterio de calificación?
A Jesús se le llenaron los ojos de lágrimas y, elevándolos al Cielo, pidió al Padre…
LA JUBILACIÓN ANTICIPADA”

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Sobre mí

Recién nacido, bebé feo entre los feos, cogí una flauta de colorines y un guitarro murciano, me puse un sombrero de cascabeles, empecé a dar saltos alrededor de la gente y aún no he parado; llevo ya veintinueve años así, ¿qué te crees? Y no me pienso cansar.

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